Las refinerías privadas e independientes de China, conocidas como «refinerías teteras», se han convertido en el principal comprador del petróleo de países bajo sanciones como Irán, Venezuela y Rusia, adquiriéndolo a precios muy reducidos. En 2025, China importó aproximadamente el 90% de todas las exportaciones de crudo de Irán a través de estas instalaciones, concentradas en la provincia de Shandong, que hoy representan cerca del 20% de la capacidad de refinación total del país. El 2 de mayo de 2026, China ordenó bloquear las sanciones impuestas por Estados Unidos contra cinco de estas refinerías acusadas de comprar petróleo iraní, en lo que constituye una nueva escalada en la disputa económica entre Beijing y Washington.
El término «tetera» surgió en los años 1990 para describir pequeñas refinerías privadas que operaban con tecnología obsoleta. BBC Mundo reportó que estos complejos se modernizaron con el tiempo y operan deliberadamente al margen del sistema financiero internacional para minimizar su exposición a las sanciones occidentales. Su rol permite que países bajo restricciones comerciales coloquen su producción en el mercado global, con implicancias directas para los precios del petróleo: el propio FMI identificó el alza del crudo como uno de los principales riesgos para la economía chilena en 2026.
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