El sector inmobiliario en Chile cerró el año 2025 con cifras positivas, registrando un incremento en las ventas de entre el 8,5% y el 10,7%, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Esta recuperación está marcada por un perfil de comprador más analítico y selectivo, que ha dejado de lado las decisiones impulsivas para priorizar factores como la demanda real de arriendo, el flujo mensual y la liquidez futura del activo.
Expertos del área señalan que, aunque el stock de propiedades sigue siendo alto, los inversionistas actuales son mucho más exigentes y buscan calidad y seguridad patrimonial a mediano y largo plazo. Para el 2026, el dinamismo de la industria dependerá directamente del costo del financiamiento y la capacidad de los activos para mantener su rentabilidad en un mercado que parece haber pasado de un repunte coyuntural a un ajuste estratégico más sólido.
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