Chile ha captado la atención de los mercados internacionales tras un ingreso récord de inversionistas extranjeros a bonos en pesos, alcanzando en noviembre los US$14.000 millones en deuda soberana, más del doble respecto a los US$6.600 millones de fines de 2024. Se trata del mayor nivel registrado y convierte a Chile en el mercado de deuda más atractivo de América Latina, superando con creces el desempeño de países como Brasil, México y Colombia.

Este renovado interés se da tras años de incertidumbre política y se explica, en parte, por el triunfo presidencial de José Antonio Kast, visto por los inversionistas como una señal de estabilidad macroeconómica y compromiso con la disciplina fiscal. El presidente electo ha prometido un recorte del gasto público por US$6.000 millones en 18 meses, el mayor ajuste desde 1975, lo que ha fortalecido la confianza del mercado.

A este contexto se suma el impulso del precio del cobre, que ha subido un 44% en los últimos 12 meses, reduciendo el déficit de cuenta corriente y fortaleciendo el peso chileno, que alcanzó su nivel más alto en dos años. Esto también ha favorecido una baja en las tasas de interés: los bonos en pesos a cinco años rinden hoy 5,08%, un mínimo no visto desde 2021.

El efecto combinado de tipo de cambio favorable, tasas atractivas y fundamentos fiscales sólidos ha hecho que los activos chilenos ofrezcan una relación riesgo-retorno muy competitiva. Analistas coinciden en que, si se mantiene la tendencia en precios del cobre y se concreta el ajuste fiscal, Chile podría seguir liderando la entrada de flujos hacia mercados emergentes durante 2026.

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