La Casa Blanca publicó un informe titulado «La Gran Estafa del Transbordo» (The Great Transshipment Scam), elaborado por la Oficina de Política Comercial y Manufacturera, en el que acusa a cerca de cuarenta países de facilitar la evasión de los aranceles estadounidenses mediante el reetiquetado de mercancías de origen chino. Chile aparece en el documento clasificado como un «corredor latinoamericano» con vulnerabilidades aduaneras.

La tesis del documento es que mercancías provenientes de China se envían a terceros países, donde reciben modificaciones menores como reempaquetado o reetiquetado, para ocultar su origen real antes de ingresar al mercado estadounidense. Según los cálculos de la administración de Donald Trump, la práctica afecta entre US$40.000 millones y US$75.000 millones en importaciones anuales.

Así lo consignó ADN Radio, que revisó el informe. El texto clasifica a casi todos los principales socios comerciales de Estados Unidos en tres categorías de riesgo de transbordo y ubica a Chile en dos de ellas. Como corredor latinoamericano, junto a Argentina, Brasil, Colombia y Perú, el país figura como ruta de redireccionamiento de carga por el Pacífico y el Atlántico, con uso de almacenamiento aduanero y capacidades de ensamblaje regional. En paralelo, Chile queda en el Nivel 3 («Tier 3») del informe, la categoría de economías con volúmenes menores de transbordo pero con ventajas estructurales que el documento describe como «eslabones débiles».

Entre esos factores el informe menciona el acceso a puertos estratégicos y pasos fronterizos, la existencia de zonas francas y depósitos aduaneros, el acceso preferencial al mercado estadounidense mediante tratados vigentes, capacidades limitadas de fiscalización aduanera y mano de obra de menor costo que en otros mercados.

El mecanismo que describe el documento son las llamadas «fábricas de destornilladores» (screwdriver factories), instalaciones dedicadas al ensamblaje mínimo, el reetiquetado y el reembalaje de productos, operaciones que según el informe carecen de «transformación sustancial» y solo sirven para modificar la declaración de origen. El incentivo es el arbitraje arancelario: esquivar las tasas específicas aplicadas a China, cercanas al 50%, usando las tasas preferenciales de terceros países. Bajo ese esquema, componentes chinos casi terminados ingresarían a instalaciones en territorio chileno para recibir procesos de finalización mínimos antes de ser reexportados a Norteamérica.

Para fiscalizar estas operaciones, Estados Unidos está desplegando el sistema «Detective Border», basado en inteligencia artificial, que cruza bases de datos mundiales de envío, valida la capacidad real de producción de las fábricas mediante imágenes satelitales y contrasta la identidad digital de la carga con su realidad física. El informe cierra con una advertencia: los países que toleren o faciliten estas operaciones se arriesgan a interdicciones inmediatas, aranceles punitivos adicionales y la pérdida de acceso al mercado estadounidense.

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Revisa el detalle del mecanismo aquí: https://www.adnradio.cl/2026/08/13/fabrica-de-destornilladores-el-truco-que-usaria-china-para-esquivar-aranceles-triangulando-con-chile-segun-eeuu/