Argentina anunció el fin del cepo cambiario, una medida que restringía la compra de dólares desde 2019. A partir de ahora, el peso podrá fluctuar dentro de una banda entre $1.000 y $1.400 por dólar, con ajustes mensuales del 1%. Esta decisión se tomó tras cerrar un acuerdo con el FMI por US$20.000 millones, que incluye un desembolso inmediato de US$12.000 millones para reforzar las reservas del Banco Central.

Con esta medida, se eliminan las restricciones para que personas y empresas accedan al mercado cambiario, y se permite la distribución de utilidades al exterior desde 2025. El presidente Javier Milei celebró la decisión como un paso hacia la libertad económica, afirmando que «hoy somos más libres». Los mercados reaccionaron positivamente: las acciones y bonos argentinos subieron, y se espera que la medida atraiga inversiones y aumente la confianza en la economía.

Sin embargo, en el sector agrícola, clave para la entrada de divisas, no se espera un aumento inmediato en las ventas de granos. Productores prefieren esperar a ver cómo evoluciona el tipo de cambio y las condiciones climáticas antes de liquidar sus cosechas. El gobierno busca consolidar la estabilización económica con una política fiscal sin financiamiento monetario y una política monetaria sin emisión para cubrir déficit.

Más información